San Blas, “cachetes” y “roscas” en Lapuebla de Labarca

El 4 de febrero en Lapuebla de Labarca se celebra el día de San Blas. Hace unos años en cada casa se realizaba el rico dulce en las cocinas de leña, pero hoy en día, pocas quedan ya de esas cocinas únicas.

Es por ello que desde las cuatro de la mañana, en la panadería del pueblo, Panadería Fuertes, se despierta con las manos en la masa, y nunca mejor dicho. Es aquí donde empiezo mi reportaje aún con el sueño rondando, donde realizan los dulces más típicos del día. Las “roscas” para las chicas y los “cachetes” para los chicos. Dulces hechos con la masa madre del pan, cubierto de confites de colores con un rico sabor a anís y deliciosa fruta dulce con vívidos colores.

Se dice que la “rosca” por su forma redonda es de las chicas, porque recuerda al juego que antaño usaban ellas, “el aro”. Y el “cachete” es de los chicos, ya que recuerda al ya conocido por muchos de nosotros como “tirachinas”. Aunque también hay que opina de otra manera por el simbolismo sexual que tienen en su posición. Cada uno es libre de opinar. Después de la venta de los dulces, pasteles, pan y un largo etcétera, queda el reparto por todos los pueblos de la comarca Rioja Alavesa, y así,  la panadería Fuertes, descansa y prepara lo necesario de la jornada siguiente para poder disfrutar de la tradición.

Bajando por la calle principal de la localidad, nos envuelve un exquisito olor que no puedes evitar seguir su rastro. Nos lleva a “Casa Curro”, restaurante famoso de la zona, y conocido por muchos, que nos ha realizado la sopa típica de San Blas.

Sopa a base de verduras, huevos y chorizo, y no pudiendo evitar comer un plato único, calentito y de riquísimo sabor. Terminando este apreciado plato cultural,  me comentan, que cuando abundaba el dinero y aquellos que se lo podían permitir, añadían a la sopa tanto el tan buen apreciado besugo, y/o las ricas Angulas, época en la que ya me hubiese gustado estar para poder probarla.

Los mayores de la localidad recuerdan aún cuando eran jóvenes, que recorrían el pueblo de casa en casa de ronda, y finalizaban realizando una gran comida para todos los que quisieran con lo que recaudaban, cantando entre plato y plato la siguiente estofa:

El dos, Candelas,

el tres, San Blas.

El cinco, Santa Águeda,

y el diez Carnaval

Y para finalizar el día, mejor dicho la mañana, tanto los mayores como los niños se acercan a misa, esperando el momento de la bendición de aquellos alimentos que se va a disfrutar  después en familia:

Y a la salida de misa, y no pudiendo aguantar la tentación, ni la espera al postre…

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